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Ya no hay estrellas que brillen,
a tu lado no pueden brillar.
La risa del viento
es un nido colgado
en la música oscura
del acantilado.
Y el sol que sigue sin aparecer,
se olvidó de esta parte de la Tierra.
No me hablas, ni me miras, no me escuchas,
no me dices que me vaya, ni tampoco que me quede.
Nada es mágico, todo es automático.
Cierra los ojos y no llores,
buenas noches, hasta mañana.
Empiezo mi retirada,
no hay nada que hacer, nada de nada,
escaparé en una de tus lágrimas.
Y no te puedes esconder,
tu alma es un trozo de papel ...